Desesperanza

Desesperanza
Mi valor se redujo al de los pocos metros cuadrados donde cabe mi desesperanza. Lo que antes era visión, ilusión, aspiraciones —falsas promesas de felicidad— desapareció para que yo encontrara un placer insatisfactorio y contradictorio, en las cosas básicas de la vida: no ser nada, ver en silencio, dormir sin soñar, pensar y lamentarme de la suerte que jamás está del lado de los desdichados.

¿Quién soy?

Delante del hombre que parece esbozar una sonrisa mientras abraza a su mejor amigo: nadie.
Yo lucho sola entre unas sábanas con olor a lejía para poder pasar una noche. Pernocto con un rectángulo en la mano que destruye mi capacidad de atención. No tengo hogar. No tengo aliados. Tengo un cúmulo de cosas materiales que son tan irreales como mi tranquilidad.
Espero cada anochecer y amanecer para existir en el mismo mundo desgarrado, donde solo puedo ver la belleza en lo que no tengo y probablemente no podré conseguir.
Aquí estoy.
Viendo pasar la vida desde la ventana de mi propio vacío.

Galería

Sígueme en Instagram

Comentarios

Deja tu Comentario

Todavía no hay comentarios. ¡Sé el primero!

← Volver al Blog